Experiencia Reiki

descargaHoy quiero contaros una experiencia preciosa que viví haciendo una sesión de Reiki. Tengo que confesar, que no sé qué me gusta más, si hacer Reiki o recibirlo. Esta terapia maravillosa, muchas veces mal vista o infravalorada, es una terapia estupenda que no solo te ayuda a estar bien, sino que va mucho más allá. Esta terapia te ayuda a conectar con tu interior, a conocerte mejor y así conseguir nuestro bienestar. Reiki es pura magia por todo lo que te hace vivir y sentir.

 

Como os comentaba, tuve una experiencia preciosa, la verdad es que soy afortunada de poder vivir estas experiencias tan enriquecedoras, y por eso quisiera transmitiros alguna. Muchos lunes nos juntamos un grupo de chicas para poder hacer reiki a todo aquel que lo necesite, intentamos ayudar cuanto podamos, porque así lo sentimos, y uno de esos lunes tuvimos una chica que padece osteoporosis, es enfermedad que afecta a los huesos y le provoca muchos dolores. La dueña del centro donde trabajo le propuso que se acercara un día a hacerse Reiki con nosotras, que le sentaría bien.

 

Esta chica no cree absolutamente en nada, es muy escéptica respecto a las terapias alternativas, pero aun así accedió probarlo. Nosotras la esperábamos encantadas, sentíamos que queríamos ayudarla… La verdad es que estábamos un poco nerviosas, no la conocíamos y la dueña del centro nos dijo que no podíamos tocarla debido a los graves dolores que sufre.

 

Antes de que llegara esta mujer, como es costumbre en nosotras, llegamos al local y meditamos todas juntas para limpiarnos nosotras mismas y así estar preparadas para poder ofrecer una buena sesión de Reiki. Cuando abrí la puerta, me encontré con una mujer desvalida, el marido tuvo que ayudarla a subirse en la camilla, su rostro lo decía todo, se percibía todo su sufrimiento, se nos partió el corazón. Pero ahí estuvimos las cinco, en silencio nos colocamos y nos pusimos a hacerle Reiki con todo nuestro amor.

Ufff no puedo contaros que experimenté… Le hicimos sólo 20 minutos, puesto que éramos muchas y por ser la primera vez de esta mujer no queríamos que se sintiera mal, ella permanecía con los ojos abiertos y alucinando de todo lo que estaba sintiendo.

 

Cuando acabamos, ella estaba tan emocionada, que nos emocionó a todas, nos preguntaba, qué le habíamos hecho y cómo podía ser, si no la habíamos tocado (todas estábamos casi a un metro de ella). Estaba alucinada, perpleja y, sobre todo, emocionada de la experiencia tan bonita que había vivido. Se lo explicamos como buenamente pudimos, puesto que al no creer en este tema era más complicado hacérselo enternder (ahora todo ha cambiado) y su mirada llena de gratitud hacia nosotras era algo impagable para mí y para el resto de mis compañeras.

 

Aún ahora, mientras escribo estas líneas, me emociono de lo que viví en esa sesión, me siento tan agradecida por poder ayudar a las personas y, lo mas bonito, poder ver el rostro de felicidad y de gratitud en esta mujer.

Esta mujer no creía en nada y ahora, después de experimentarlo en sí misma, ha descubierto que puede haber mucho más de lo que ella imaginaba y con eso me quedo. Qué grande es Reiki y cuánta magia se vive cuando uno está preparado para recibirlo.

 

Ésta es simplemente una pequeña experiencia, de muchas que encontraréis por ahí sobre el Reiki, espero que os anime a seguir vivenciando estas experiencias, tanto haciendo Reiki como dejándoos hacer.

Y, por último, quiero dar las gracias a mis queridas compañeras por ayudarme a ayudar a todo aquél que lo necesite. Gracias Alicia Fernandez, Yolanda Roig, Gemma Batlle y Anna Solé. Gracias y mil gracias porque sin vosotras estas experiencias jamás las hubiéramos experimentado.

Esther Garcia Miralles.

 

 

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