Somos el reflejo de lo que vemos en los demás

Cada persona que conocemos, cada situación que vivimos, cada circunstancia de nuestra vida, nos muestra lo que llevamos dentro. Todo es un reflejo de nuestro interior, que nos muestra quienes somos y cómo somos en realidad.

Lo que llamamos entorno o mundo exterior, no es más que el reflejo de nuestra propia Alma. Gracias a ese reflejo, podemos mirarnos y reconocernos, porque nos muestra aquello de nosotros que no podemos o no queremos ver. Nuestro entorno es un medio grandioso que debe ayudarnos a conocernos a nosotros mismos.

A veces la imagen que refleja el espejo no es de nuestro agrado, puesto que nuestro lado más oscuro se refleja en él. Nos empeñamos en que nosotros no tenemos nada que ver con eso, porque no nos identificamos con ese lado. Y es ahí donde corremos el riesgo de equivocarnos.

Nosotros proyectamos al exterior nuestra forma de ser y creemos en la independencia de nuestra proyección. Luego omitimos interiorizar nuestra proyección, negándonos avanzar a nosotros mismos. Para nuestra toma de consciencia, necesitamos el reflejo que viene de fuera.

Para estar sanos y felices, no debemos dejar de admitir dentro de nosotros mismos esa proyección, y esto nos ayudara a encontrarnos con quien realmente somos. Porque aquí está la clave de nuestra verdadera conexión interna.

Debemos buscar y hallar fuera de nosotros lo que nos hace falta, y que en realidad está dentro de nosotros.

Esther García Miralles.

Naturterapias.

 

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