Un mensaje para un Ser de LUZ

IMAGEN-002-angeles-rodeando-el-trono-de-Cristo-ReyOs dirigimos estas palabras por el profundo amor, respeto y admiración que nos producen vuestras vidas.

Fue hermoso veros nacer  y dar vuestros primeros pasos. Estuvimos allí, a vuestro lado cuando empezaron  a inculcarles normas, reglas de conducta, cuando desacreditaban vuestra imaginación y vuestras percepciones y cuando empezasteis a aprender a encerrar vuestros sentimientos para que no fueseis ridiculizados. Sí, estuvimos allí en esos momentos, susurrando palabras de amor y comprensión y absorbiendo vuestra tristeza. Crecisteis y seguimos a vuestro lado.

Es doloroso verós dudar de vosotros mismos, despreciaros juzgándoos y desacreditaros  constantemente y dando más crédito a la opinión que los demás tienen de vosotros que a vuestros propios sentimientos.

Si, ciertamente todos tenéis aspectos de vosotros mismos que deben ser sanados.

Pero mucho más que eso, lo que está causando estragos en vuestras vidas, es la duda y el miedo.

Cada vez que dudáis de vosotros mismos, permitís que el miedo se vuelva vuestro consejero. Esto paraliza vuestro camino y hace que el sendero se vuelva difícil y abrupto.

Sabed que cada vez que conseguís apartar vuestros miedos y confiar en vosotros mismos, alzamos nuestras copas, nos emborrachamos de alegría y júbilo, porque otro ser humano ha sabido conquistarse así mismo.

Os admiramos y os amamos porque sois grandes guerreros y conseguís vuestras victorias, aprendiendo a perder batallas.

En contra de lo que os ha enseñado este mundo, vosotros aprendéis a perder el orgullo, aprendéis a perdonar, aprendéis a perder vuestra ambición, aprendéis a perder esa necesidad de exaltar vuestro ego y sobre todo, aprendéis confiar en vuestro fuero interno.

¿No merece esto una celebración? Desde aquí se oyen nuestros vítores y muchos de nosotros exclamamos: ¡Bravo, Bravo!.

Queremos haceros saber que a veces vuestras batallas en la tierra, son silenciosas, porque solo vosotros sois testigos de vuestras victorias. Quizás nadie más se da cuenta de ese pequeño acto de perdón o de cómo habéis sabido someter a la arrogancia, pero nosotros si nos damos cuenta y os condecoramos por ello.

 Es necesario que sintáis que sois valiosos y que vuestras conquistas tienen una repercusión mucho mayor de lo que creéis.

Abandonad vuestras vidas es la proyección de los contenidos de vuestra conciencia. Observad el guión de vuestra vida, observad que os están queriendo decir esas situaciones, abrazad a todos los actores de vuestra vida, entended que vosotros los habéis llevado a los escenario, para obtener entendimiento y trascender esas realidades. Dejadlas que se vayan para que podáis crear otras nuevas y más satisfactoria.

Se trata de trascender y no de quedarse anclado en la tristeza, en el dolor, en los apegos, en las culpas o en los errores. No os preocupéis, navegad siempre en la confianza de que estáis siendo guiados. Sí consideráis que habéis cometido un error, no temáis, vendrán nuevas oportunidades y sabréis hacerlo mejor de lo que lo habéis hecho hasta ahora.

Abandonad vuestras recriminaciones, vuestros miedos y vuestros juicios porque os mantienen  encallados en los arrecifes de vuestra mente.

Salid a navegar por el mar de la vida con plena confianza de que no estáis solos, de que nadie os juzga y de que sois amados y admirados por vuestro coraje y valentía.

Rescatad al guerrero que lleváis dentro y escuchadlo. Acallad vuestra mente y escuchad vuestros sentimientos más profundos, ellos os indicarán el rumbo a tomar y sabed que estáis volviendo a vuestro verdadero hogar, a conocer la grandeza de vuestro SER y de vuestra verdadera esencia.

No permitáis que vuestra mente juzgue como errores, aquello que son simplemente curvas en el camino y seguid adelante, sabiendo que estáis volviendo a casa.

Sois grandes, sois maravillosos y no sois ni mejor ni peor que otros. En el SER, no hay seres más grandes o más pequeños, en el SER todos somos iguales.

Amad esta oportunidad, amad vuestra vida, amad a vuestro SER y descubriréis una belleza sin límites. Amaros a vosotros mismos porque sois dignos y merecedores.

Y si después de escuchar estas palabras, os preguntáis quién las dice, sabed que no importa quien lo dice, solo importa quien lo aprende.

 

 

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